La arrogancia es el sentimiento de superioridad que tiene un individuo sobre los demás. La persona arrogante actúa con altanería, soberbia y prepotencia

Uno puede identificar al arrogante por las palabras que usa o por sus actos. Por ejemplo, en una reunión o en cualquier otro ámbito, el arrogante será fácil de detectar porque será aquel que constantemente echará por la borda las opiniones y comentarios del resto de las personas, por supuesto, situándose el por encima de las mismas con sus propias opiniones y comentarios.

Por su forma de ser, el arrogante, resulta ser un individuo bastante impopular y desagradable con el cual es preferible tener el menor contacto posible.

Por otro lado, humildad es la actitud de no mencionar o hacer gala de nuestras virtudes a los demás. Una persona que vive la humildad escucha atentamente lo que otras personas tienen que decir, el trabajo, el esfuerzo, las capacidades de su prójimo inclusive sus ideas, aunque se contraponga a las suyas propias, respetando, pero no necesariamente consintiendo.

Sabemos también que con humildad se pueden conseguir muchas cosas, y podemos llegar a sensibilizar el corazón más duro, abrir la puerta más herméticamente cerrada, allanar el camino más pedregoso, y alcanzar grandes cosas. No creer que somos algo sin serlo, no creernos con capacidades plenas, puesto que todo lo que somos y todo lo que hemos alcanzado en la vida, también se lo debemos en parte a mucha gente que ha estado con nosotros entregándonos lo mejor de si.

Ser humilde es dejar hacer y dejar ser, si aprendemos a eliminar la arrogancia, reconocemos las capacidades físicas, intelectuales y emocionales de los demás. Quien es más grande entre sus pares no es quien más espacio abarca, sino precisamente quien más inadvertido pasa, finalmente es quien impacta. La grandeza de una persona es su propia humildad. En la medida en que somos humildes, adquirimos grandeza en el corazón de los demás, y no en nuestro propio corazón.

El éxito en el servicio a los demás proviene de la humildad; cuanto más humilde, mayores logros obtendremos. No significa no tener expectativas, ni proyectos; sino por el contrario, tener claro que aunque todo lo hubiésemos hecho, nada hemos hecho hasta ahora. No puede haber beneficio para el mundo sin la humildad.

Al comienzo de cada año muchas personas hacen sus resoluciones. Sería interesante que una de esas resoluciones fuera el analizarnos para conocernos un poco más. Pensar sobre las cualidades que tenemos como seres humanos, por ejemplo, si somos personas solidarias, respetuosas, humildes, arrogantes, respetuosas, tolerantes, entre otras. Luego, hacer los cambios necesarios para convertirnos en mejores seres humanos.