El Condominio San Blas, una comunidad de un poco más de trescientos propietarios, ofrece una oportunidad única de pensar y de actuar, si nos unimos con el objetivo de ser más. Constituye la gran mediación pedagógica como espacio y como instrumento de:

   – concientización: en ella y por ella podemos lograr una conciencia cada vez mayor y más crítica de la realidad;

   – de participación: en ella y por ella podemos entrar en el juego de dar y recibir, de hablar y escuchar, de actuar y ser movidos, de asumir el lugar que nos corresponde como Blaseños. Podemos ir más allá de solamente formar pequeños grupitos de amigos y conocidos que nos toca elegir una directiva cada dos años y pagar los servicios que la administración nos ofrece.

   – de solidaridad: nos reconocemos parte de la clase media; no sufrimos los abatares de la pobreza ni pertenecemos a la oligarquía del país.

  – de movilización:en ella y por ella podemos descubrir los desafíos comunes y enfrentarlos.

 Desde luego, debemos de ser firmes en nuestras decisiones evitando oscilaciones, hoy a la izquierda y mañana a la derecha y luego de regreso. De allí la poca firmeza de nuestros compromisos, oportunismo que nos hace tomar al momento la posición más conveniente. La firmeza en nuestras decisiones la obtenemos gracias a los valores y principios que alimentan nuestro espíritu. Valores que nos alejan del individualismo tanto como filosofía como fundamento de nuestras relaciones económicas.

Necesitamos un camino para aprovechar la oportunidad única de pensar y actuar que nos da el hecho de pertencer a San Blas.

Un excelente camino a seguir es la “Metodología de Investigación Apreciativa (MIA)” considerada como una filosofía o sea, una manera sistemática de pensar que para llevarla a la realidad necesita de un método, de un camino, de la creación de un paradigma. Es investigación, porque se trata del acto apreciativo de explorar y descubrir mediante preguntas poderosas nuevos objetivos que abren a las organizaciones nuevos horizontes creativos de desarrollo. Es apreciativa, porque valora de manera positiva la cultura, la espiritualidad, las habilidades y destrezas de una persona, comunidad, institución, organización ya sea económica, política, cooperativa, religiosa…