Tenemos una nueva directiva que regirá los destinos de nuestro Condominio dentro del marco de nuestros Estatutos. Debemos felicitarnos. La nueva realidad en San Blas para nosotros significa una comunidad basada en valores y principios que constituyen la base de nuestras relaciones comunitarias, fincadas en la transparencia y honestidad.

Transparencia es un concepto que no solo se aplica a la constitución física de algunas cosas, tales como el agua, el vidrio, sino también a las cualidades y comportamientos de personas y organizaciones. Afirmamos que una persona es transparente, que se apega a la verdad, que no engaña, no miente, no intriga, que genera confianza. Una persona transparente puede ser un muy buen aliado para hacer inversiones conjuntas. Una persona así está lista para brindar amistad, se coloca a un paso del amor.

La transparencia y la honestidad son dos valores fundamentales para el crecimiento moral y material de las personas y de las comunidades. El vocablo “honestidad” se origina del latín, “honestitas”, y se le aplica a la persona que cuida su honor, su dignidad. La honestidad está íntimamente ligada a la verdad. No cabe la mentira en una persona honesta. Esta tiene la cualidad de unir sus principios y valores a los hechos en los que no cabe el engaño, la corrupción.

La corrupción se dá también a niveles pequeños. Padres de familia que usan el poco dinero que ganan para tomar o para jugar. Esta misma corrupción puede darse también en organizaciones, en ONGs., cuando se prestan servicios gratuitos a los que ocupan puestos de mando, mientras que los de a pie tienen que pagar.

Transparencia y honestidad, dos valores fundamentales, necesarios para que las sociedades caminen por “senderos de paz” como lo afirma el Popol Vuh. Necesarios para llenarnos de gozo a nivel interno y derramar paz en los corazones de aquellos que se encuentran a nuestro alrededor: familia, vecinos, compañeros de trabajo, condóminos.