El país vive una situación de incertidumbre ante los recientes acontecimientos que enfrentamos los cuales nos afectan en nuestro diario vivir. Entre otros, la subida de los precios de la comida, del combustible y los problemas de seguridad con las desapariciones de personas. A todo esto se suma el problema de la pandemia y la aprobación del uso de la moneda virtual, el bitcoin.

Toda esa situación nos produce estrés y afecta nuestra salud mental. En ese contexto el Condominio se vuelve un lugar ideal, perfecto para darle un descanso a nuestro cerebro, disfrutando de la playa y de nuestro residencial con sus jardines acogedores, sus áreas verdes, piscinas, canchas deportivas, etc. Todo esto lo podemos mejorar con nuestra participación en los diferentes eventos como las fiestas, conciertos, karaoke; proyectos como huertos comunitarios, biblioteca y decoración de piedras en la fuente u otras iniciativas que se propongan. En otras palabras, participar en la construcción y desarrollo de la comunidad.

Para lograr todo ello tenemos que llenarnos de energía positiva. La participación colectiva en actividades y proyectos es la mejor forma de conocernos y darnos cuenta del poder que tenemos para cambiar las realidades para bien. La experiencia que estamos teniendo los propietarios con la construcción de nuestro huerto comunitario es un vivo ejemplo y la participación de los condóminos en general en muchas actividades.

Sigamos respirando estos nuevos aires frescos en el condominio, Sigamos construyendo comunidad. La gran mayoría de los condóminos somos gente de bien que lo único que deseamos es el bienestar del Condominio. Los invitamos a todos a participar activamente y dar nuestro aporte. Por lo general decimos que no tenemos tiempo. Todos estamos ocupados, pero siempre podemos hacer el tiempo para hacer cosas buenas que al final nos benefician a todos.

También tenemos que recordar que dentro del Condominio convivimos a diario dos comunidades: propietarios y trabajadores. No olvidar que con nuestros trabajadores tenemos una responsabilidad social, como empleadores, seres humanos y cristianos, principalmente en los momentos difíciles como los que enfrentamos.