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La crisis de salud que nos golpea desde el mes de Marzo 2020 continúa viento en popa. Todavía vivimos una situación de mucha incertidumbre. A esta crisis se han sumado con mucha fuerza una crisis económica y una política. Disminución drástica del aparato productivo desencadenando un alto desempleo. Un pleito entre los poderes ejecutivo y legislativo, todo por ganar simpatías políticas para las elecciones que se nos aproximan. 

Y para que nos baje ese trago amargo tenemos como “boca” el maldito flagelo de la corrupción.  Todo ello ha causado estragos en nuestras comunidades más vulnerables: falta de atención médica adecuada, depresión, hambre, inseguridad ciudadana, etc. Todavía no vemos una luz al final del túnel. Dentro de todo ese panorama hay un elemento que tenemos que valorar y no descuidar: La seguridad.

Primero, la bio-seguridad. Tenemos que protegernos y seguir las indicaciones que nos han venido martillando desde el inicio de la crisis: lavado de manos constante con agua y jabón, uso de mascarillas en la forma adecuada, guardar la distancia de dos metros entre persona y persona y si no necesitamos salir quedarnos en casa.

Segundo, la seguridad de nuestras propiedades. En el Condominio la seguridad de nuestras instalaciones depende de todo nuestro personal: guardias de seguridad, jardineros, piscineros, trabajadores de mantenimiento, oficina y restaurante. Pero, la principal responsabilidad cae en los primeros, los guardias de seguridad. Este rubro que cuenta con cierto número de elementos no puede ser sacrificado por muy apretado que este el presupuesto del Condominio. Otros de los componentes de la seguridad son la iluminación adecuada de las instalaciones y el mantenimiento del muro periférico. Hacemos un llamado cordial a que el Concejo Administrativo aborde este tema con la urgencia del caso y tome las medidas necesarias.

¡La seguridad en el Condominio es una de nuestras fortalezas!