El árbol de fuego es sin duda alguna uno de los árboles más hermosos que podemos contemplar en El Salvador, principalmente por sus maravillosas flores amarillas y rojas que adornan el paisaje de campos y carreteras. Son un espectáculo de la naturaleza. El nombre científico del árbol de fuego es Delonix regia y pertenece a la familia Caesalpiniaceae.

Nativo de Madagascar, en el sur de África, este exótico árbol está muy difundido en las regiones tropicales. Bautizado en esta región con el nombre perfecto –pues, nada más cercano a este encendido paisaje de remolinos rojos aterciopelados-, es de tamaño irregular, se ramifica a muy poca altura, con una copa extendida, en forma de sombrilla.

Muchas veces, en la base del tronco, se pueden observar raíces que se extienden varios metros sobre la superficie del suelo. La corteza, de color gris, algo lisa, presenta grietas por el desprendimiento de ramas; si se le hace una incisión, brota una savia espesa, rojiza, que se endurece por el contacto con el aire, sellando la herida para evitar la entrada de insectos o enfermedades.

Las hojas del árbol de fuego son bipinnadas y alternas, conformadas por 12 ó más pares de pinnas. Cada pinna está compuesta por 15 o más pares de folíolos opuestos; como todas las leguminosas, durante la noche los folios se cierran por la oscuridad. En la estación seca, el árbol bota las hojas para dar comienzo a la floración, y las nuevas hojas brotan poco tiempo después, cuando el árbol aún tiene flores, a principios de la estación lluviosa. Las flores, fragantes, de colores que van desde el anaranjado hasta el rojo encendido, se agrupan en grandes y globulares inflorescencias. Las flores individuales son grandes, hasta 10 y más centímetros de diámetro, con cinco pétalos.

El fruto son unas vainas largas aplanadas, de color café. El árbol de fuego es, como su nombre científico refiere, la belleza regia, plena, de la campiña salvadoreña, no sólo por el maravilloso espectáculo que brinda como árbol ornamental sino por la duración de su floración, que abarca un periodo bastante largo, de febrero a julio, tiempo durante el cual brinda a las abejas abundante néctar y polen. El árbol de fuego está presente en algunas áreas verdes de nuestro condominio.

Fuente: https://www.elsalvadormipais.com/arbol-de-fuego