Esta planta es originaria de Asia tropical, llevada a Europa en la Edad Media cuando empezaron a construirse las primeras rutas de comercio. En la actualidad es la palmera más cultivada a nivel mundial.

Los cocos (frutos del cocotero) son los frutos secos más grandes e importantes que hay en la naturaleza. Son la semilla de una drupa (frutas de hueso). La palabra coco es portuguesa y significa «duende» o «mono». Están compuestos por una capa gruesa y fibrosa, que es el fruto, dentro de la cual está la semilla propiamente dicha, encerrada en una cáscara leñosa. La carne y la leche son el alimento de la semilla, que contienen suficientes nutrientes y humedad para mantener el crecimiento de la planta durante más de un año.

Los frutos del cocotero brotan y maduran todo el año. Aproximadamente a los cuatro meses, la semilla se llena de líquido; a los cinco meses alcanza su tamaño definitivo y empieza a desarrollar una carne gelatinosa, a los siete, su cáscara empieza a endurecerse, y al año el fruto está maduro.

Los cocos inmaduros, de cinco a siete meses son los cocos más amables. Aportan un líquido dulce (pero solo con un 2% de azúcares) y una carne gelatinosa. El coco maduro tiene un agua menos dulce y abundante y la carne es más firme y más blanca.

El coco aporta un sabor de fondo en muchas cocinas tropicales. La leche de coco, la cual es considerada un suero natural por su contenido mineral, aporta un líquido sabroso y nutritivo con la que se puede cocinar todo tipo de alimentos, desde carnes y pescados a verduras y arroz.

¿Qué beneficios tiene el coco?

Entre los múltiples beneficios del coco destacan sus propiedades antioxidantes, su capacidad para regular la presión sanguínea y disminuir los triglicéridos. Además es rico en fibras y minerales (potasio, fósforo, magnesio, hierro y vitaminas E, C, y B).

El aroma del coco aporta toques dulces y ricos a la comida. Para tostar el coco, y que aporte más aroma, hay que hacerlo con el coco rallado, de esta forma conseguiremos el aroma que todos tenemos en mente. Unos simples datos para finalizar. La carne del coco está compuesta por 45% de agua, 35% de grasa, 10% de hidratos de carbono y un 5% de proteína.

Acá en nuestro condominio, como en todo El Salvador, disfrutamos de esta deliciosa fruta. Las palmeras ondulantes de los cocoteros, engalanan nuestro entorno; nos deleitan con su sombra y nos saludan a su paso con sus palmeras encorvadas ligeramente hacia abajo; una tormenta eléctrica tropical los estremece grandemente y al vaivén de los vientos las palmeras pareciera que se quebraran.

¡Nada es más refrescante que tomarse un coquito recién abierto bajo el sol calcinante y el calor abrasador de nuestro trópico!