El marañón japonés es muy admirado por la belleza del árbol, sus flores y sus coloridas frutas brillantes parecidas a la parte carnosa del fruto del marañón. Es de bastante rápido crecimiento, alcanzando de 12 a 18 metros de altura.

Su fruto, que generalmente se come crudo, es en forma de campana de 5 a 10 cm de largo, de color rosa-roja o purpura, o a veces de color blanco con rayas rojas o rosadas y una pulpa blanca, crujiente o esponjosa, jugosa de sabor muy suave, dulce. En algunos lugares como Puerto Rico preparan vinos de mesa, tanto tinto como blanco. Para ello, se cortan los frutos del árbol, no se permite que se caigan.

Se cree que es originaria de Malasia e introducida a Sur América por los Portugueses. De ahí fué transportada a Centroamérica, incluyendo El Salvador, Belice y Costa Rica.

El marañón japonés es estrictamente tropical. Es naturalizada y cultivada desde el nivel del mar hasta 2,740 metros. El árbol necesita un clima húmedo, con una precipitación anual de 120 cm.

El árbol crece vigorosamente en una gama de tipos de suelo desde arena a la arcilla pesada. Las semillas germinan fácilmente. Muchas  brotan en el suelo debajo del árbol. Podemos apreciar los árboles de marañón japonés en algunas áreas verdes del condominio o en algunas propiedades.