La zarigueya común, también llamada tlacuache común, raposa, rabipelado, runcho, tacuazín, chucha o fara (Didelphis marsupialis) es una especie de marsupial de la familia Didelphidae propia del sureste de Norteamérica (sureste de México), toda Centroamérica y norte de Suramérica.

DESCRIPCIÓN

Esta especie puede llegar a medir entre 45 y 60 cm de largo, y puede llegar a pesar más de 2 kg.

ALIMENTACIÓN

Se trata de un animal generalista, con hábitos alimenticios de tipo omnívoro, es decir, comen de todo, por lo que tienen gran adaptabilidad en las áreas urbanas, inclusive comiendo alimentos para mascotas y basura; y muy inteligentes y cautos, por lo que se mueven lentamente para no alertar a depredadores.

Muchas personas les temen dada su apariencia similar al ratón, su hocico largo con dientes afilados y sus pelos ralos y parados, sin embargo son inofensivos a menos que se les obligue a defenderse (como cualquiera). Se refugian en cualquier lugar seco y seguro como el entretecho o el sótano, no obstante tienden a ser nómadas.

Cuando se sienten apresados, fingen que están muertos y exhalan un desagradable olor, como mecanismo de defensa, que emana de una glándula bajos sus colas.

Más allá de estas características, estas zarigüeyas, como todo en la naturaleza, contribuyen al equilibrio ecológico, porque tienen un papel en la dispersión de semillas y eliminan plagas de roedores, serpientes, insectos y desperdicios. En países nórdicos ya los están adoptando como mascotas por su temperamento pacífico.

Pero, ¿qué está causando la presencia de estas especies en nuestras zonas urbanas? Son dos cosas: vivienda y alimento, ya que sus hábitats han desaparecido debido a la tala excesiva de árboles que se está dando desde hace varios años para la construcción de infraestructura.

Es irónico que una de las recomendaciones para evitar la presencia de tacuazines y serpientes en las casas sea cortar los arbustos y las ramas de los árboles, es decir, incrementar la eliminación de la flora; en un país donde las ranas y los sapos son ya parte de las 10 especies en peligro de extinción, que hace 30 años apenas, las veían comúnmente en calles y jardines.En el Condominio Recreacional San Blas es común verlos por las noches deambulando entre las propiedades y las zonas verdes en busca de alimentos.