El origen de las tortugas marinas se remonta a unos 150 millones de años, en el período Jurásico. Las tortuguitas que nacen en nuestro vivero San Blas tienen tatarabuelos muy lejanos en el tiempo.

Existen siete especies de tortugas de la familia Cheloniidae en los mares. Una de ellas es la golfina que habita nuestro mar y cada año visita nuestras playas para desovar sus huevos, comenzando en junio y terminando en noviembre.

La alimentación de la golfina es muy benéfica para nosotros los humanos. Ellas se alimentan de medusas, de algas, de pequeños invertebrados. No se puede nadar, caminar o bucear en una playa en la cúal hay presencia de medusas, porque pueden inyectar veneno con el roce de sus largos tentáculos provistos de miles de aguijones punzantes microscópicos. Una picada de medusa puede ser muy grave para la salud, inclusive, puede provocar la muerte. Las tortugas golfinas son pequeñas si se les compara con las otras especies. Miden entre 60 a 70 cms. y tienen un peso aproximado de 80 a 220 libras.

Las tortugas son animales ovíparos (se reproducen por huevos.) Ellas salen a la playa por la noche para desovar sus huevos, los cúales los depositan en nidos que cavan en la arena. Después de depositarlos (entre 12 a 100 huevos por camada) los cubren para protegerlos. El período de incubación es aproximadamente 45 días.

Hace 11 años se fundó la Asociación para la Conservación de la Tortuga Marina  (ACOTOMSAB) con un pequeño grupo de tortugueros de San Blas, quienes tenían interés en organizarse para establecer legalmente un vivero de tortugas en su comunidad y abandonar la mala costumbre de vender los huevos a los restaurantes o comerlos. La regla de los tortugueros es la siguiente: Cuando la tortuga sale a la playa el primer tortuguero que la ve salir es el dueño de los huevos. Este los colecta después de que la tortuga desova y los vende al vivero a $2.50 la docena. Durante el período de desove, puede llegar a hacer hasta $300.00.  ACOTOMSAB cuida a los huevos en el vivero hasta el momento del nacimiento de las tortuguitas las cuales son posteriormente liberadas en la playa de San Blas. El vivero cuenta también con un pequeño museo al cúal invitamos a todas las personas a visitarlo y apoyarlo.

La Fundación para la Sustentabilidad y Construcción de La Paz en Mesoamérica (Alas Foundation) ha financiado este proyecto de conservación de la tortuga por muchos años. La Fundación recientemente anunció que el principal donante de este proyecto se retirará pronto, lo cual pone en peligro la continuidad del mismo. Confiamos en Dios y en personas de buena voluntad como usted para evitar que este proyecto desaparezca.