En estos tiempos cuando estamos sujetos a muchas adversidades ya sean climáticas, de salud, de escasez alimentaria, económicas, nos vemos forzados a buscar soluciones que nos permitan sobrellevar el peso de esa dura realidad. Los huertos caseros podrían ser una de esas soluciones. El Blaseño inicia en este número la presentación de algunas técnicas para establecer un huerto casero.

Pasos para organizar el huerto (Parte I)

Elegir el lugar

Una terraza, ventana o balcón puede convertirse en un lugar perfecto para cultivar las plantas. Lo más aconsejable es que el huerto esté situado en una zona iluminada, orientado hacia el sur para aprovechar el máximo número de horas de sol (8-10 horas de luz). Y si es posible, que esté protegido de las corrientes de aire.

¿Qué plantamos?

Al principio es recomendable iniciarse con cultivos fáciles que no nos den demasiados problemas. Darán mejores resultados aquellos cultivos a los que no le afecten graves enfermedades y plagas, que tengan un ciclo corto, que se puedan cultivar durante casi todo el año y que sean cultivos de fácil manejo. Especies como acelgas, lechugas, rábano, ajo y cebollas cumplen estos requisitos.

Recipientes.

Según las dimensiones de tu balcón, terraza o patio habrá que elegir un tipo de maceta o contenedor diferente para instalar el huerto. Entre 25 y 50 centímetros de profundidad se puede plantar casi de todo (zanahorias, tomates ejote, maíz, calabazas, rábanos, berenjenas, pepinos, albahaca, menta…), ya que las raíces no requieren mucho volume si tienen suficiente agua, aire y nutrientes. Los maceteros de barro, aunque son más pesados, son mejores que los de plástico porque respetan la temperatura de la tierra.

La siembra.

Existen dos formas básicas de siembra: sembrar directamente al huerto o sembrar en contenedores pequeños para después trasplantarlos al huerto, lo que se conoce como semilleros . Hay hortalizas como el rábano, la zanahoria o pipián que no se pueden trasplantar y obligatoriamente se deben de sembrar directamente a la tierra. Otras hortalizas como la lechuga, la cebolla o el tomate, aunque se pueden sembrar directamente, es aconsejable trasplantar.

Fuente: Fundesyram