La naturaleza cuenta con una variedad de plantas, arbustos y árboles, repelentes de insectos. Algunas de ellas las podemos poner a nuestro servicio en lugares como San Blas, en donde también convivimos con una gran variedad de insectos como los zancudos, jejenes, hormigas y moscas.

Entre esas plantas repelentes podemos mencionar las siguientes: la hierbabuena, el orégano, la verbena, el romero, la albahaca, los crisantemos, el jengibre, la valeriana, la ruda, la salvia, el eneldo, el zacate limón; los árboles de nim, mamey y canela.

Estas plantas producen aceites aromáticos no agradables para los insectos por lo que los convierte en excelentes repelentes naturales.

También podemos hacer uso de sus hojas las cúales las podemos macerar y mezclarlas con agua y producir repelentes amigables con el medio ambiente. En San Blas podríamos hacer uso de esas técnicas las que, además de ser económicas, ayudan a proteger la naturaleza.

NOTA: Una de las prácticas de la agricultura orgánica es el manejo de plagas. Los insectos son parte de la cadena alimenticia y juegan un papel en ella, por lo tanto, no se trata de matarlos con químicos sino de hacer un manejo con ellos. Uno de esos manejos es el de repelerlos.

Verbena en el jardín de una de las casas del Condominio San Blas. Foto MR/EB