Para los propietarios que hacemos uso frecuente del Restaurante del Club de Playa tarde o temprano nos encontramos con esta persona grande y taciturna desempeñando una de las tareas más delicadas, nos referimos a Josué David Calderón Cisneros. El es el encargado de cobrarnos la cuenta de lo que consumimos en el restaurante. “No es fácil” nos manifestó, “cobrar, estar pendiente de las comandas, contestar el teléfono para recibir las órdenes para llevar, principalmente los fines de semana”. Los dias de semana son más tranquilos por lo que se incorpora también como mesero si es necesario.

Josué, de hablar pausado y una sonrisa tenue dibujada en sus labios, es originario de El Congo, Santa Ana de dónde se movió hacia La Libertad cuando tenía 9 años. Su madre originaria de La Libertad y su padre El Congo. Josué vive actualmente en la Colonia Nueva Jerusalen, La Libertad.

Su niñez y juventud fueron muy difíciles de sobrellevar. Tenía once años cuando su papá se fué de la casa y dieciseis cuando también la mamá los dejó solos, a él y sus tres hermanas. Las hermanas tenían catorce, doce y nueve años de edad cuando se fué su mamá y él se convirtió de hecho en el papá y mamá de ellas. Aprendió a cocinar y hacía de todo en la casa. Manifestó que “afortunadamente teníamos una casita donde vivir y nuestros vecinos eran algunos de nuestros familiares”. “Mi mamá se fué para Zacatecoluca y yo no perdí contacto con ella, tenía un negocito en donde vendía ropa usada y otras cosas, yo iba ayudarle a vender. Por un tiempo anduvimos de vendedores ambulantes en San Salvador, Santa Tecla y Quezaltepeque”.

Actualmente, Josué tiene treinta y un años de edad y está casado con Idalia Maricela a quién conoció cuando trabajó en un proyecto de la Alcaldía de La Libertad, eran de un grupo de pintura. Entre las cosas que recuerda con agrado fué cuando pintaron el campanario de la iglesia, “terminamos colgados con lazos para hacer esa obra”. Tienen dos hijas, Marilyn Ariel de cinco años y Kairin Zoe de ocho meses. Le pregunté sobre el nombre de su segunda hija, el cúal me pareció extraño. Me dijo que buscando un nombre de niña se encontró el nombre Kairi cuyo significado es descendiente del pueblo del mar, pero le parecía un nombre para un varón, entonces para que sonara femenino le agregó la letra “n”.

Cuando se le preguntó sobre sus estudios, Josué manifestó “estudié hasta 7o. Grado en La Libertad y un poco de computación en CTec, un colegio en San Salvador. También estudié por siete meses en El Centro Nacional de Artes”. Aprendió a dibujar cuando salió la serie de dibujos animados Pokemon.

Josué nos expresó que tenía veintitres años de edad cuando llegó a trabajar al Condominio. Antes de ser cajero trabajó por varios años como mesero. Recuerda que recién llegado, al momento de servir, se le cayeron unas piñas coladas sobre una persona. Dijo: “no hallaba donde poner la cara”. Afortunadamente, la persona comprendió que fué un accidente y todo salió bien. Agregó: “salí favorecido porque al final me dieron una buena propina”.

En cuanto a su trabajo manifestó que lo que más le gusta es conocer gente, tiene muy buenos recuerdos de algunos propietarios que conoció pero que ya no volvieron. Lo que no le gusta es que no aprecien su trabajo. “Algunas veces por más que uno colabore dicen que uno es un haragán”. Recomienda que la cocina del restaurante debería de tener más espacio para trabajar. Dice: “cuando hay mucho movimiento la gente hasta choca por el espacio reducido” También agregó que hacen falta utenselios de cocina. “Todo esto afecta el servicio que prestamos”.

En sus momentos libres le gusta salir a caminar, disfruta los video-juegos, oir música y ver caricaturas en la televisión. También practicó el futbol, pero se retiró desde una vez que le metieron una goleada de ocho a cero. Reconoce que la mayoría de goles fueron sus errores. “Ese día estaba todo desorientado y después de la goleada me desmotivé”.