Cuando los españoles llegaron a América no solo trajeron la espada sino también la cruz. Su conquista fue total. Muchos templos de nuestros antepasados quedaron soterrados debido a la construcción sobre ellos de templos católicos. Desaparecieron la mayoría de las lenguas indígenas y adoptamos el español.

Los indígenas eran muy adictos al consumo de la quinoa debido a su riqueza proteínica, que fortalece los apetitos sexuales. Tenían sus fiestas, una de ellas estaba relacionada con la reproducción. Alrededor del tres de mayo caían las primeras lluvias en nuestros países; ese día era sagrado para nuestros antepasados. No solamente celebraban la unión del agua con la madre tierra para parir los alimentos que consumimos y la bastedad de frutos que nutren a los animales y a toda la naturaleza, sino también, en unión mística celebraban la unión del hombre y de la mujer para dar continuidad a la multiplicación del género humano.

La noche del dos para amanecer el día tres, los indígenas se dedicaban a hacer el amor con la esperanza de ver nuevos hijos. Un poco antes del amanecer los hombres se vestían, recogían el sagrado maíz que iban a sembrar, dividían el terreno en los cuatro puntos cardinales, hacían la ceremonia para dedicarle a la tierra el maíz y lo sembraban.

No le pareció a los sacerdotes españoles estas ceremonias alrededor de la procreación e impusieron la celebración del día de la cruz, el sagrado madero que nos dio como fruto a Jesús. Su muerte y resurrección son la mejor fuente de vida y vida eterna. Para simbolizar la riqueza vital y divina de la cruz, pidieron a las familias adornar las cruces con frutas.

Cuando era pequeño, yo esperaba con mucho regocijo la llegada del día de la cruz. Después de los rezos, podíamos comer todas las frutas muy variadas y ricas que estaban al pie del madero. En las comunidades campesinas de nuestro país se acostumbraba hacer la cruz de madera de jiote que tiene la propiedad de renacer.

La quinoa ha vuelto de nuevo a ser un alimento muy apetecido al igual que hace 7.000 años. Se cultiva en 70 países. Es muy sabrosa. La recomiendo.